Generación Kindle o Generación Vacaciones Santillana

Si has nacido en los años 90 a la mejor no te viene ninguna imagen al leer Vacaciones Santillana, yo en mi caso que soy del 84 (tengo 27 años), no tengo un grato recuerdo de estas "vacaciones" y creo que jamás me olvidaré de la melodía de los anuncios que ponían en televisión para intentar vendernos la moto de que estudiar en verano era algo bueno, cuando en realidad sentíamos que nos habían fastidiado el verano.

En mi caso, nunca fui un buen estudiante, era descrito por mis profesores como "vago", muy bueno, pero un poco vago, en resumen, que me aburría el colegio. Y por aquellas fechas os podéis imaginar la poca gracia que les hacia a mis padres que en una reunión con el profesor de turno les dijese en su cara que su hijo era un poco vago en clase. Las broncas que me llevaba de vuelta a casa en el coche eran de órdago.

No recuerdo un solo verano que no tuviese que estudiar en los meses de verano, y los cuadernillos de Vacaciones Santillana solían ser mis habituales compañeros de viaje dentro de la maleta aunque nos fuesemos a la playa. Cuando llegaba el mes de Junio no fallaba, nos bombardeaban una y otra vez con este anuncio.



Si no lo has visto nunca en televisión o es que no has tenido infancia o eras de los que estudiaban y disfrutaban de un verano relajado y sin tareas para Septiembre. Recuerdo hacer sumas y restas, repasar mi mala caligrafía y hacer otros ejercicios que aparecían en los cuadernillos de Vacaciones Santillana.

Que cosas de la vida que de pequeño me aburría escribir, y además lo hacia con incontables faltas de ortografía y una caligrafía ilegible (menos mal que en los ordenadores gracias a los teclados universales eso no se nota...) que unos años después, ya más mayorcito, me iba a encantar tanto escribir que me convertiría en escritor.

Hace poco nació la Generación Kindle, pero no debemos olvidar a la Generación Vacaciones Santillana, que la formamos todos aquellos niños y niñas que sufrimos durante nuestros veranos la ardua tarea de completar estos odiosos cuadernos, para que años después, ya más maduritos, quien sabe si por trauma o por inercia (gracias a estos cuadernos de ejercicios) hayamos terminado convirtiéndonos en escritores y escritoras de éxito, y con éxito no me refiero al numero de ventas de nuestros libros, sino a haber sido capaces de escribir y terminar un libro, que no es una tarea fácil.

Así que ahora creo que es justo dar las gracias a Vacaciones Santillana por haber formado parte activa o pasivamente de que en la actualidad muchos de los escritores de moda, seguramente en su infancia hayan pasado horas y horas rellenando los ejercicios de sus cuadernos. Al final Vacaciones Santillana va a resultar La Masía (academia de las categorías inferiores del F.C Barcelona) del mundo editorial, no tengo forma de comprobarlo, pero en mi caso personal, seguramente me influyó bastante aunque no fuese consciente hasta ahora.

Espero que os haya gustado este artículo en clave de humor sobre un recuerdo de nuestra infancia y la actualidad como escritores que vivimos, y si tú formas parte de la Generación Vacaciones Santillana te invito a que dejes un comentario compartiendo tu experiencia, un abrazo!

David del Bass

2 comentarios:

  1. Yo también fui de la generación de estos cuadernos, y también nacida en el 84. Para mí hacer los deberes con estos cuadernillos no me supuso ningún trauma ni nada parecido, es más, me hacia varias lecciones al dia y claro, terminaba el cuaderno antes que el verano. Mi madre me avisaba: un tema por día, que no voy a estar comprando cuadernos dia sí y día también. No soy empollona ni friki ni nada parecido, ni tampoco estaba todo el día con un cuaderno delante (un ratico cada tarde), pero no sé, creo que el buen olor de las hojas y los dibujos que tenían me animaban a hacerlos. Eso sí, nunca podía con el de Matemáticas, me sentía tentada a mirar las soluciones y claro, hay estaba mi madre para arrancarlas y así yo aprender. Eran buenos tiempos.

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    1. jeejeje yo no recuerdo haber terminado ningún cuadernillo la verdad, pero reconozco que me hubiese gustado ser un estudiante ejemplar como deseaban mis padres :P menos mal que ya de mayor me he estabilizado y he empezado a hacer las cosas por gusto y no por obligación, abrazotes!

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